Este es el comienzo
En El Silmarillion, Finrod Felagund era un príncipe Noldor, hijo mayor de Finarfin y Eärwen. Nacido en Valinor durante los Días de los Árboles, se marchó con los Noldor (llevando consigo muchos tesoros también) a la Tierra Media en busca de tierras más amplias, pero no en busca de los Silmarils (sin embargo, sí bajo el hado de los Noldor).
Finrod era un sabio elfo que amaba el arpa. Fue él quien descubrió la llegada de los hombres a Beleriand, cuando los hombres de la que sería conocida como Primera Casa de los Edain llegaron a Beleriand al mando de Bëor el Viejo. Quienes por sus conocimientos y belleza lo llamaron Nóm que significa "El Sabio".
Cuando Finrod llegó a Beleriand se quedó con su tío abuelo Thingol hasta el momento en que fundó la Torre de Minas Tirith, en la isla de Tol Sirion, que cuidaba el paso del río Sirion hacia Beleriand.
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Leer Más (Mostrar) Poco después, Finrod pidió el consejo de Thingol, ya que tiempo
atrás el vala Ulmo se había comunicado con él y le había aconsejado buscar un lugar
secreto donde tener su reino, lo mismo que sucedió con su primo Turgon (que después fundó la ciudad escondida de Gondolin). Thingol le habló entonces de las cavernas en el río Narog, lugar en el que fundó la poderosa ciudadela de Nargothrond y la capital del reino del mismo nombre, en donde muchos de los Noldor vivían con él y lo veneraban como su rey. Los Enanos fueron convocados por Finrod para que le ayudaran a construir sus mansiones dentro de las cavernas y por ello le llamaron Felagund (Felag-kûndu en Khuzdûl, que significa "Excavador de Cuevas").
De todos los príncipes de los Noldor, el que más tesoros trajo de Tirion fue Finrod, quien con ellos mandó hacer muchos artefactos de joyería para los enanos de Nogrod y Belegost, entre los que se destaca el Nauglamír, el collar de los enanos, que posteriormente se vería mezclado en el hado de los Noldor, causando la destrucción del reino de Doriath.
Cuando los hombres ya se habían aliado con los elfos, el señor del pueblo de Bëor, Barahir, peleó al lado de Finrod en la Dagor Bragollach (la cuarta de las Batallas de Beleriand), y salvó la vida de Finrod. Éste le dio en signo de agradecimiento su
anillo real (hasta entonces conocido como el anillo de Finarfin), que más tarde se
conocería como el anillo de Barahir, jurándole que si Barahir, o cualquiera de sus
descendientes necesitaba alguna ayuda, él se la concedería.
Finrod nunca pronunció el juramento de Fëanor, y fue a la Tierra Media en busca de
aventura y en lealtad a su tío Fingolfin. Debido a la protección de Ulmo, Nargothrond resistió mucho tiempo contra la sombra de Morgoth (hasta los tiempos de Túrin Turambar).
Un día Beren, hijo de Barahir, llegó a sus estancias en busca de ayuda portando el anillo de su padre. Le pidió ir con él hasta el trono del Señor Oscuro en busca de uno de los Silmarils, según petición de Thingol en prenda por su hija Lúthien, de quien se había enamorado. Finrod salió junto con Beren y otros diez compañeros,
dejando Nargothrond a cargo de su hermano menor Orodreth.
La isla de Tol Sirion había sido asaltada por Sauron el Maia, que para entonces ya era conocida como Tol-in-Gaurhoth. Finrod y sus compañeros fueron capturados por los agentes de Sauron y llevados a las mazmorras de su propia torre, sin embargo Sauron no supo de quiénes se trataba y torturó hasta la muerte a cada uno de los compañeros de Finrod y Beren, pero ninguno habló. Finrod, después de unos días de cautiverio, se
enfrentó cara a cara con Sauron que había cambiado a la forma de uno de sus monstruos, para defender a Beren, y terminó cayendo bajo su poder, aunque sometiendo también al monstruo. Finrod Felagund murió en el año 465 de la Primera Edad del Sol.
Sin embargo, debido a la lealtad demostrada por este noble elfo durante toda su vida para con todos los enemigos de Morgoth, tanto sus parientes más cercanos los Noldor, como sus familiares de raza Teleri, así como su ascendencia Vanyar (de la cual también era su amada Amarië), para con los enanos y para con los hombres, hasta el punto de entregar la vida por uno de ellos, fue premiado por los Valar, de forma tal que su espíritu no permaneció por mucho tiempo en las Estancias de Mandos, sino que se le volvió a donar un cuerpo y desde entonces vive con los elfos de Aman, al lado
de su padre.
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