enero 02, 2009

Alassëa Vinyarie

Y empezamos un nuevo año, con risas, desvaríos y algunas notas pintorescas. Ya se veía venir el anunciamiento de la Sra. Medina y que el "boga" cumpliera con su faena prometida. Hubo teletón, mangatón, tolkientón y otras perlas que probablemente se repitan en el próximo trimestre que planea estar plagado de aventuras.

Lecturas a la vista, no hay muchas, salvo las académicas, aunque siempre es bueno regresar a lo anterior, así como mi compinche epopeyesco retorna a sus lecturas del Suri desértico, o mi otro compadre montaraz busca no surtir mucho la hidromiel en poz de trabajos lejanos que le podrían quitar algunas horas de su sueño por el viaje interprovincial pero que podrán ser fructíferos a la larga, y así muchos otros compañeros que van en poz de encontrarse y de rectificar el camino ya trazado, ya sea en el Pacífico, el Atlántico u otras zonas algo más lejanas. Mientras tanto uno más busca retornar al eterno retorno del legendarium tolkiendil, aunque Perez-Reverte se vé como un buen candidato. A pedido del sector arweniano, actualmente se hace un intento de digerir la novela de Crepúsculo (Twilight), quizás sea interesante la película aunque algo muy edulcorante la trama, pero ahí vamos, a ver si el género va concorde al pensamiento.

Luego de sacar a Poochi a que haga sus recuerditos en el patio del vecino o algun raudo viaje a algún otro jardín donde todavía el "pufican" no llega ya, recordé esas palabras con las que mi compañero del hacha y el escudo de mithril siempre me decía. Siempre hay un momento para vislumbrar los pensamientos y para dejar nutrirlos. Quizás luego de pasar por esas ráfagas de viento y el sol alumbrante, aspirando un poco de la brisa que imita las sensaciones veraniegas y relajantes de vacaciones pasadas, mientras miraba la fatigosa mirada con aires a sonrisa de mi querida Poochi, refleccionaba en las muchas ideas que recorrían las venas creativas de mi ser, y realmente podemos darle más trabajo a la vena literaria como hablaba en una conversación anterior con el buen Don Bombadil. Entonces, ¿cuándo y cómo escribir?

Las palabras no salían mucho en el trajín diario, aunque hace poco pensé en la historia creativa de la creación de nombres, y es que tanto para un elfo como un hobbit o un ciudadano X, el nombre de pila siempre es importante para entrar a la habla palabra del común y del oficio que uno ejerce y las huellas que pretende dejar.

Con la creación de un nombre, se puede dar el origen a una acción, y con la acción, se pueda dar paso a una oración y a una serie de éstas y así contar algo ameno para uno o que puede serlo para muchos otros también.

Nunca es tarde para humedecer un poco los dedos, concentrar la mirada, asomarse a los lados y ver que tras esa puerta hay una luz que te da la esperanza de nuevas y gozosas aventuras que serán más y mejor provechosas.

¡Así, les deseo un Alassëa Vinyarie a todos uds, mis querid@s amig@s!

2 comentarios:

Dinorider d'Andoandor dijo...

muy cierto
un nombre no es para tomarse a menos
jajaja
cosas curiosas que puede acabar trayendo un nombre


Poochie me recuerda a un cocodrilo mascota de un anime de 2 chicas que se hacen empleadas de un chico rico.

Sorondil dijo...

Poochi, no Poochie, el segundo es el nombre del poco afortunado perrito que fue un capítulo compañero de "Rasca y Pica" (Itchy and Scratchy) en Los Simpson.

Éxitos amigo y estamos hablando.